El ganado vacuno, también conocido como bovino, es una especie de mamíferos herbívoros domesticados pertenecientes al género Bos y a la familia de los bóvidos. En este artículo, nos centraremos en los becerros de carne, su diferencia con las vacas y sus características principales.
Diferencia entre una vaca y un becerro
La nomenclatura utilizada para denominar a los animales de la especie bovina se establece según su sexo y edad. A continuación, se describen las diferencias entre una vaca y un becerro:
- Ternera o ternero: se refiere a la cría de la vaca hasta el destete. También se conoce como ternera lechal.
- Choto o chota: se utiliza para referirse a un ternero o ternera.
- Toro: se trata de un macho en edad de procrear.
- Buey: es un macho que ha sido castrado, lo que calma su temperamento y modifica el sabor y textura de su carne.
- Vaca: es una hembra de la especie en edad de procrear.
- Eral o becerro: se denomina así al animal que tiene más de 1 año y menos de
- Novillo: se refiere a un toro joven, con una edad comprendida entre los 2 y los 4 años.
En la dehesa extremeña, la producción de ganado vacuno se basa principalmente en rebaños de vacas nodrizas de razas como la Retinta, Avileña, Morucha y de Lidia. Estas razas se adaptan muy bien a los sistemas extensivos de secano del suroeste de España. Las ganaderías inscritas en los libros genealógicos se encargan de la explotación de individuos genéticamente puros, que se utilizan como padres en otras ganaderías de selección o para la producción de carne de calidad bajo denominaciones de origen específicas.
En las explotaciones de dehesa, se suelen utilizar hembras reproductoras de las razas mencionadas anteriormente y sementales de razas como el Charolés o Limusín, que tienen una mayor aptitud cárnica y aceleran el crecimiento de los terneros. También es común el uso de sementales retintos. En promedio, las explotaciones de dehesa tienen más de 30 animales por explotación.
Además, la dehesa es un ecosistema que alberga razas en peligro de extinción como la Blanca cacereña. Se estima que hay alrededor de un millón de vacas madre en la zona de dehesa, siendo unas 380,000 vacas nodrizas de aptitud cárnica en las dehesas de Extremadura.
El ganado de lidia en la dehesa
Dentro del ganado vacuno en la dehesa, existe un tipo de explotación que merece una mención especial: el ganado de lidia o ganado bravo. Para la explotación de este tipo de ganado, se requiere una mayor tecnificación del manejo y de la mano de obra, así como instalaciones específicas adecuadas a su forma de manejo.

La explotación del ganado vacuno en la dehesa, siempre que se realice con densidades y manejo adecuados, presenta una serie de ventajas:
- Preservación de razas: la dehesa es un ecosistema que permite la conservación de razas autóctonas y en peligro de extinción.
- Adaptación al medio: las razas de vacuno utilizadas en la dehesa son altamente adaptadas a este tipo de entorno, lo que facilita su manejo y cuidado.
- Calidad de la carne: la alimentación a base de pasto y bellota de los animales en la dehesa contribuye a la calidad y sabor de la carne.
- Sostenibilidad: la explotación del ganado vacuno en la dehesa se realiza de manera extensiva, lo que contribuye a la conservación del ecosistema y al desarrollo sostenible de la zona.
Los becerros de carne son una etapa específica en el desarrollo de los animales bovinos, y se diferencian de las vacas por su edad y sexo. En la dehesa extremeña, la producción de ganado vacuno se lleva a cabo de manera extensiva, aprovechando las ventajas de este ecosistema para la conservación de razas autóctonas y la producción de carne de calidad. La explotación del ganado vacuno en la dehesa es una actividad sostenible que contribuye al desarrollo económico y medioambiental de la región.
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